Peligra el patrimonio histórico cultural de Bolivia

14 de julio de 2020

El gobierno transitorio de Bolivia comenzó con gran velocidad un proceso de destrucción del patrimonio arqueológico del país, con la reciente intervención de la Unidad de Arqueología y Museos y el Museo Nacional de Arqueología, donde despidieron a las y los trabajadores que resguardaban bienes y documentos, situación que se produce en el marco de la eliminación hace un mes del Ministerio de Culturas.

Los funcionarios, que fueron desalojados por la policía, dejaron constancia en un acta que “el Museo Nacional de Arqueología es custodio de muchas piezas y objetos arqueológicos de incalculable valor” y que allí “se custodia restos orgánicos momificados (momia niña inca), los cuales deben estar en constante conservación en frío para evitar su deterioro”.

La presidenta transitoria Jeanine Áñez, mediante la sanción del Decreto Supremo (DS) número 4257 el 4 de junio pasado, eliminó el Ministerio de Culturas y Turismo y lo diluyó en el nuevo Ministerio de Educación, Deportes y Culturas, decisión que forjó las bases para avanzar con el vaciamiento que están realizando en la Dirección de Patrimonio Cultural, en la Unidad de Arqueología y Museos, y en el Museo Nacional de Arqueología.

Al respecto, la Sociedad de Arqueología de La Paz denunció que “la intervención de la Unidad de Arqueología y Museos ha paralizado su accionar en la gestión y fiscalización de las obras públicas que involucran manejo o posible afectación del patrimonio arqueológico nacional, hecho que ha dejado desguarnecido y en completo estado de abandono al Patrimonio Arqueológico Nacional”.

Sucede que la intervención de la Unidad de Arqueología y Museos y el Museo Nacional de Arqueología “pone en peligro objetos y documentos de gran valor cultural, sin cumplir los mínimos recaudos para su cuidado y protección, es decir, un inventario de los bienes y documentos patrimoniales (informes inéditos, bases de datos y registros de investigaciones y proyectos de excavación), poniendo en grave riesgo de pérdida, deterioro o destrucción de este legado del pueblo boliviano”, explican.

Al frente de la Unidad de Arqueología y Museos, la presidenta transitoria Áñez designó al pastor evangélico Raúl Silva, ajeno a los sectores tanto culturales como arqueológicos, y quien “mandó a cerrar el Museo de Tiwanaku que se encuentra en el centro de la ciudad de La Paz” y “mandó a sacar la Wiphala del museo de la población de Tiwanaku”, denuncian diferentes referentes culturales en redes sociales.

Estos retrocesos sobre el patrimonio cultural histórico de las y los bolivianas violan lo establecido por la Constitución Política del Estado (CPE), la Ley del Patrimonio Cultural Boliviano y las leyes que regulan la función pública, y se suman a todas las violaciones de los derechos humanos y a la dignidad de la población que defiende el patrimonio cultural, que se realiza desde el comienzo del actual gobierno transitorio.