Gobierno reafirma su desprecio por la cultura y los pueblos

24 de junio de 2020

Al celebrarse el 5.528 Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco, la presidenta transitoria Jeanine Añez dejó en claro su desprecio hacia los pueblos indígenas de tierras altas y bajas, retirando de la Banda Presidencial la Whipala y le Patujú, reconocidos por la Constitución Política del Estado (CPE) como símbolos patrios.

Durante el 194 aniversario de la Policía Boliviana, Añez se presentó con la Banda Presidencial en la que se pudo observar que ya no tenía incluida la Whipala ni el Patujú, hecho que marcó el repudio de la población en las redes sociales.

La banda presidencial de Bolivia es una faja de tela conformada por los colores de la bandera tricolor de Bolivia (rojo, amarillo y verde), con el escudo de armas en el centro, la escarapela, la Wiphala, el Patujú y un borlón; y que junto a la medalla del Libertador Simón Bolívar y el bastón de mando, constituyen los símbolos presidenciales del Estado Plurinacional de Bolivia.

Cuando era asambleísta, Añez dijo en un contacto con la prensa: “En mi región no queremos ser el Collasuyo, no queremos una bandera como la Whipala”, declaración que puede ser encontrada incluso en YouTube, discurso que se contrapone a lo que dijo cuando asumió la presidencia: “He instruido que junto a nuestra sagrada tricolor mantengan nuestra Whipala, somos un país plural y diverso”, promesa que al igual que otras, no fue cumplida.

Esta no es la primera vez que la ahora presidenta provisional señala su desprecio por los símbolos que representan a los pueblos indígenas, textos que luego fueron borrados de sus redes sociales. “Aferrado al poder el pobre indio”, tuiteaba la entonces segunda vicepresidenta del Senado, tan solo 15 días antes de las elecciones. El texto iba acompañado de una caricatura de Evo Morales agarrado a una butaca y la frase “últimos días”.

El 20 de junio de 2013, Añez publicó: “Qué año nuevo aymara ni lucero del alba!! satánicos, a Dios nadie lo reemplaza”. El tuit también fue eliminado entre el 13 y el 14 de noviembre, poco después de asumir la presidencia.

Una de las capturas que más ha sido compartida es la de un tuit del 14 de abril de 2013 en el que Áñez habría manifestado: “Sueño con una Bolivia libre de ritos satánico indígenas, la ciudad no es para los indios que se vayan al altiplano o al Chaco”, aunque ahora no hay registro de esta publicación.

La Wiphala es una bandera. Quizás la reconozcan como esa bandera de forma cuadrada que tiene siete colores repartidos en 49 cuadraditos. Etimológicamente, la palabra se forma a partir de Wiphay (que es voz de triunfo) y laphaqi (entendido como el fluir en el viento de un objeto flexible), ambas palabras de la lengua aymara.

Esta bandera está fuertemente ligada a las comunidades que descienden de los pueblos andinos. Desde un comienzo, la Wiphala que hoy conocemos fue un emblema del pueblo aymara-qhishwa. La Wiphala, como símbolo andino, es cuadrangular por representar la igualdad y la armonía. Los colores de la bandera (iguales originados a partir de la descomposición del rayo de luz) representan diferentes cosas.

Rojo: representa a la Madre Tierra y la expansión del hombre andino en el continente; Naranja: representa a la sociedad y la cultura. Simboliza la educación, la salud, la medicina y la formación; Amarillo: representa la energía y la fuerza, la práctica colectivista de la humanidad y la solidaridad; Blanco: representa el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el arte y el trabajo intelectual. Es la representación del tiempo para llevar a cabo el progreso intelectual y armónico; Verde: representa a la economía y a la producción andina. Simboliza la riqueza natural; Azul: representa al espacio cósmico y la infinidad. Es la expresión de los sistemas astrales y sus efectos naturales en la Tierra; y, Violeta: representa a la política y la ideología andina. Simboliza también la filosofía y el poder armónico de los Andes.

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